domingo, 9 de diciembre de 2012

Bibliotecas

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Como dijo aquel: "pues mire usted señorita, me acaba de ocurrir algo extraordinario". Llevo años rodeado de algo que muchos conocéis, la torre de libros por leer. Aunque esta fuera pequeña o grande, las ganas por leer ha ido logrando que esa pila subiera y subiera sin control. Además, al estar en fantasymundo he tenido que leer y reseñar varios libros para ellos. Pues bien, en mayo de este año tomé una decisión: dejar de comprar o reseñar libros hasta acabar con ese pequeño lastre. Me ha costado pero esta tarde acabaré las últimas páginas del último libro que tengo. Bendita sea la hora, ya que Un Mundo sin Fin es exageradamente largo.
Ahora tengo otro reto: leer solo aquello que las bibliotecas me ofrezca (por suerte tengo dos en el barrio). En casa leeré de esas páginas y fuera de ellas las mismas pero en formato electrónico. También seré más selectivo a la hora de comprar libros: lo haré solo con los que me hayan gustado, los que me manden de fantasymundo o los de aquellos autores que tengo como obligatorios (que por suerte son muchos). Y me los compraré, siempre que pueda, en las webs de las editoriales o en pequeñas librerías de barrio o especializadas. Esta mañana me he hecho a coste 0 con los tres que veis en la foto de la entrada. ¿Sabéis algo de ellos?
Os saluda,
Alberto.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Depresión

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Quisiera vivir leyendas de otras eras
Y quisiera estar todavía por nacer
Para ver un mundo que yo ya no conoceré
RED WINE - ESPERANDO

Ayer disfrute, a solas, de un concierto. Aunque he perdido la habitualidad de tiempos pasados, siempre me viene bien recordar los sonidos que me han acompañando desde adolescente. Tocaban Opera Magna y Darksun en mi barrio. En el concierto de los segundos tocaron una canción llamada Tocar el Sol, en la que explican como un hombre futuro juega a ser dios explorando el espacio. Pronto mi mente se fue a otra canción, esta vez de los riojanos Red Wine, que es la que tenéis en video. Me acordé, justo, de la estrofa de arriba. Y me deprimí. Caí en la cuenta de que solo soy un hombre y de que voy a morir, aunque no tenga miedo a la muerte. Me explico. Llegaré, a lo sumo, a los cien años. Pienso en lo que el ser humano ha alcanzado en apenas tres décadas que llevo a su lado, y me impresiona (hablo en exclusiva de los progresos científicos). Se que viviré cosas que ahora, en 2012, pensamos que son imposibles de conseguir. Lo se y estaré preparado. Pero me deprime enormemente saber que un día moriré y que todo será oscuridad (o lo que tenga que venir tras dejar de existir, eso a mi no me corresponde). No viviré en mi propia piel experiencias inimaginables. Soy un admirado seguidor de la ciencia ficción y solo encuentro refugio en sus palabras, pero quiero ser yo (junto a Laura, la otra parte de mí) el que surca el espacio, descubra universos, y tenga miedo de la plenitud del vacío. Eso no lo viviré. O al menos eso parece que será. Quizás por ello, en mi Amargo Despertar, halla destruido a toda la especie humana, por puro egoísmo. Si yo no podré, nadie lo hará.
¿No tenéis vosotros esa sensación? Os saluda,
Alberto.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Del oficio de escribir...

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...que no del escritor, que es mucho decir.
Primero pediros perdón por la tardanza en publicar una nueva entrada (como veis abajo, leer he leído bastante estos meses). El verano, ya sabéis, hace que el mundo editorial coja un merecido respiro, y nosotros con ellos. Os aseguro que en los próximos meses las noticias llegarán por si solas. La novela está a dos amaneceres de su publicación, estoy a la espera de la resolución de dos concursos en los que he participado y, además, está previsto una publicación sorpresa de la que pronto os daré más detalles.
Ayer mismo tuve una charla interesante con un buen amigo (vaya, quizás el más cercano de todos ellos) sobre este oficio, el de escribir. Él ya está metido de lleno en la locura de juntar letras. Ahora le falta el penúltimo de los pasos: el de publicar la primera de sus novelas.
Los pasos son, por suerte, diversos: publicación convencional, coedicción, autoedicción, edición online... Todos tienen sus pros y sus contras, desde luego, pero de eso no quería hablar esta tarde. Todos ellos, sin excepción, requieren de un esfuerzo titánico del autor en cuestión. Entre los que apenas hemos asomado la cabeza en esta pequeña ratonera sabemos que, con la ayuda de pequeños locos que han confiado en nosotros, tenemos que remar todos hacia el mismo horizonte. Comentas, publicas, discutes, pides ayuda, la das, revisas, vuelves a pedir ayuda, la das mil veces, te amargas, te consuelan, vuelves a escribir, lo revisas, revisas lo de otro, y lo de otro, y lo tuyo lo revisan otros, y así día tras día. Día tras día. Escribir cansa, agota. Los efectos colaterales destruyen a cualquiera. Y feliz dejas que te superen.
Por las mañanas, por desgracia, la ratio de mi clase sube un treinta por ciento, trabajas más horas, cobras menos. Y ríes. Al menos un poquito todos los días.
No dudéis: el trabajo es arduo. Os saluda,
Alberto.

miércoles, 11 de julio de 2012

Semana Negra 2012

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El mundo literario va más allá de los libros, como no. Detrás de cada párrafo hay un autor que sueña, que trabaja, que suda. Es posible que nos de igual por completo el carácter, la forma de ser o los prejuicios de estas personas, pero es bien cierto que todos ellos, quizás por su locura o su extravagancia, merecen la pena el ser conocidos. Sobre todo cuando hablan de lo suyo.
Gijón es mi ciudad favorita, no puedo negarlo. Tengo el placer de visitarla cada año desde hace muchos, cosa que espero poder repetir el resto de mis días. La Semana Negra une ambas cosas y las mezcla en un cóctel explosivo. Y tengo la gran suerte de vivirlo desde muy dentro ya que: gracias a personas como Cristina Macía, Paco Taibo o Natalia Calvo, unos pocos privilegiados tenemos la suerte de compartir un curso de escritura durante toda una semana. Este año hemos tenido la suerte de contar con Marcelo Luján, Laura Muñoz,  Juan Ginot, Juan Miguel Aguilera y Rafael Marín como profesores. Poco más puedo decir. Más abajo os dejo algunas míseras instantáneas de estos días (¿reconocéis a Ana María Matute o a Ignacio Escolar?).
Os saluda,
Alberto.

P.D. Pronto os podré mostrar algo interesante de El amargo despertar.




 





lunes, 28 de mayo de 2012

Literatura maestra (y un video)

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El mundo de la Literatura y de la Maestría (dícese de todo lo que rodea a la escuela) siempre ha estado muy unido. Hablo y hablo con compañeros, pedagogos, ciudadanos, padres y niños sobre cómo hacer que un niño lea y disfrute leyendo (que son dos cosas muy distintas). Es evidente que el hecho de leer aporta una competencia fundamental a los alumnos, que es la de comprender el mundo que le rodea. Pero leer por diversión es un hobby y no sé si lo tratamos como tal. ¿Escribiré algún día una teoría sobre el tema? De tanto hablarlo, creo que sí.

Pero aquí, desde luego, no será. Quiero aconsejaros una serie de libros que, de un modo u otro, tienen como protagonista a un maestro o a una maestra. Empezaré con el último que he leído: Botchan, de Soseki Natsume. Gracias a la editorial Impedimenta podemos disfrutar de un clásico de la literatura japonesa, en donde un profesor extravagante y lleno de contradicciones intenta sobrevivir en un colegio de provincias. Llama la atención que, siendo un libro del sXIX, pedagógicamente habla de las dudas y los movimientos escolares que ocurren día a día en nuestros colegios.





Recuerdo lejano tengo del Diario de un profesor novato, de Michael Barlow, que narra la misma experiencia que Botchan, pero desde un punto de vista no tan esperpéntico pero sí más humano y pedagógico.


Para finalizar (y dejándome atrás varias novelas interesantes), quiero hablaros de uno de mis libros favoritos: Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa. Nos da una visión en conjunto en muy pocas páginas de lo que es el amor por este trabajo y el amor por la juventud. También narra las peripecias de una maestra republicana en esa etapa histórica y en las posteriores. Imprescindible para todos.


Y el vídeo, el que he podido montar de la primera presentación de mi novela novel. Un recuerdo inolvidable que compartí con Helena Ramírez y sus Crónicas de la Magia Sellada. Es un resumen de quince minutos de algo que duró aproximadamente una hora y media. Pásate por casa si quieres verlo entero, merece la pena.
Os saluda,
Alberto.


 

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