sábado, 16 de mayo de 2015

Maestros

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Entiendo que todo se puede aprender. No que todos puedan aprender todo, porque jamás yo lograría aprobar cierta asignatura de mi juventud universitaria; que todo se puede aprender. Que es aprendible, que el ser humano, como raza, es capaz de alcanzar todo lo posible. También en la escritura. Yo escribo porque leo, no por otra razón mayor: ya lo he dicho muchas veces. Y ciertos escritores son mis maestros en sus libros. Luego, he tenido mucha suerte. De esos escritores, muchos viven. Y he conocido a alguno, y alguno ha leído mis tonterías, y alguno me ha presentado, y alguno me ha enseñado en ciertos cursos. Julio Llamazares es de estos últimos. No le gusta eso de dar clases de escritura, por eso no lo hizo. Por eso se pasó dos días enteros hablando del paisaje. Y de paso, de escribir. Y lo hizo en Tabanera de Cerrato, un pueblo palentino mágico. Y por allí estuvimos, y por allí escribí este relato, que ahora he recordado al rebuscar entre mis archivos. Y me ha gustado leerlo otra vez, y esta vez lo comparto. Quizá solo para mí, quizá sea solo paisaje html de huerta y adobe. Quizá.


               
               Hoy vuelvo a Tabanera y la veo igual que la primera vez: negra, dormida. La carretera, negra, solo es sombra. Porque la noche es sombra y la luz artificial  de mi coche alumbra igual que cuando era niño.
               Hoy vuelvo a Tabanera y me siento igual que la primera vez, y única: negro, dormido. La carretera es la misma y la recuerdo igual que el resto de ellas: uniforme y aburrida. Porque de noche, en un coche, siempre he notado todo uniforme y aburrido.
La primera vez que fui a Tabanera fue de paso, y mi padre conducía. Y era de noche y todo parecía negro, y era sombra. Yo estaba atrás leyendo, quizás, un tebeo de Mortadelo. Si no lo hacía me quejaba y convertía el viaje en un imposible. Y si era de noche, la luz de atrás tenía que estar encendida para soportar la insolencia de mi juventud. Daba igual que así fuera mucho más difícil conducir. Tenía que leer o leer: no daba otra opción.
               Mi lectura se interrumpió cuando el coche se paró repentinamente. Los chistes de Mortadelo se transformaron en una discusión entre mis padres. Se habían perdido en un cruce de caminos. La carretera se dividía y los carteles no les convencían. El sonido de la manivela de la ventana dio paso a una pregunta:
               —¿Perdone? ¿Para dónde a Palencia? —dijo mi madre.
               Un hombre, no muy lejos, que sostenía con su espalda una casa de adobe y piedra, señaló a un lado en silencio.
               Luego mi padre arrancó y murió. Murió porque del otro lado se acercó otro coche que nos arrolló y que no había visto por culpa de mi luz. Y con su muerte nació mi culpa. Y soportar la culpa del fallecimiento de un padre a los ocho años es, quizás, más difícil que si de verdad ese hombre tuviera que soportar en su espalda aquella casa de adobe y piedra iluminada por las luces de nuestro Renault.
               Ahora acabo de cumplir treinta años y vuelvo a Tabanera por primera vez desde aquel día y la veo igual: negra y dormida. Vuelvo porque el azar me había llevado allí en forma de curso de escritura y, aunque nunca había dicho en voz alta ese nombre, conduje tres horas por una carretera aburrida para volver a ver Tabanera negra y dormida. Y para volver a ver a un paisano sujetando una casa de adobe y piedra al lado del mismo cruce que cambió mi vida para siempre y me convirtió en un hombre negro y dormido. Apenas un minuto antes de entrar encendí la luz dentro del coche. No sé porqué. No quiero saber porqué. Al menos, o por desgracia, quién sabe, nadie se cruzó en mi camino, solo mi padre y su recuerdo.

domingo, 8 de febrero de 2015

Subsuelo

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Siempre pienso en lo absurdo de todo, en mis gustos y teorías literarias, en todo el tiempo perdido. Pero la sensación es fuerte, esa en la que te encuentras incómodo con tus semejantes. No porque piense que estén todos equivocados, no. Quizás sí por esa sensación desagradable de ver cómo nadie sabe tratar a los otros con delicadeza, incluso con respeto.
Y yo, tan parco en palabras, con tanto miedo a ponerme en evidencia, a veces busco que otros sacudan mi papeleta y digan Esto es lo que quiere decir Alberto. De esto habla el chaval. Y aquí ha llegado Marcelo, con su Subsuelo.
No me hacen falta palabras para defenderme, solo Marcelo. Solo un Mira, deja de decir obviedades y léete esto. Aprendamos un poquito todos.
Subsuelo está por encima de tantos en muchos sentidos. En la maravilla de su desorden, estructural y gramatical, tan medido. No se puede organizar de otra manera esta historia. Y cómo está escrita, tambaleante, revuelta, perfecta; con sus reglas propias. Demuestra que no es que se pueda escribir de otra manera, es que no hay manera mejor. Intercala presentes, realidades, pensamientos, y nunca, jamás, te pierdes. Nunca, es imposible. Todo es tan claro porque tiene sentido y fuerza y párrafo aparte
está muy reposado, muy pensado, muy trabajado.
Subsuelo es una historia que he leído dos veces en un mes, y que leeré más. Que está muy bien tratada por Salto de Página. Subsuelo es una historia sobre el rencor, sobre la familia, sobre lo deleznable y sobre el amor. En Subsuelo, tras un atentado familiar en las primeras páginas, crees que poco más se puede contar más allá del dolor, quizás tras las depresiones de todo el mundo. Pero no, sus personajes, sobre todo los jóvenes, los veintitantos, demuestran que la vida no es fácil y que en el hormiguero cada insecto tiene el derecho a joder a sus vecinos como crea conveniente.
Subsuelo es el mejor Marcelo. Es, ya, una de mis cinco novelas favoritas.
Será un regalo que tendréis todos en vuestras fiestas hasta que dude si os lo he regalado en el pasado. Espero que en ese momento haya más marcelos que regalar.
Pero no tengas prisa, amigo.

martes, 20 de enero de 2015

Porque sí

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Autores a los que compro y leo cada sílaba suya porque sí, en orden hexadecimal:

Llamazares
Auster
Somoza
Murakami
Olmos
Bueso
Martin
Vilar-Bou

¿Por qué? Porque sí. Estos nombres van y vienen con los años, pero la letra permanece.

martes, 23 de diciembre de 2014

Los ocho del 2014

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Otro año intenso, de un lado a otro con un libro en la mano. Soy más lector que otra cosa, y estos meses no han sido muy malos en este aspecto. Os pongo los ocho libros con los que más he disfrutado, sin orden ni concierto, con la ayuda de goodreads.

Alabanza



Sublime interpretación del pasado en una historia de futuro. Destaca, por encima de todas, la tercera parte, que ya debería de ser conversación entre escritores.
Jul 2014


Extraños eones


No hay estrellas suficientes para catalogar cómo Emilio ha hecho vivir y sudar a los chiquillos protagonistas. Pura vida en las alcantarillas.
Jul 07, 2014

García Márquez: Crónica de una muerte anunciada (Critical Guides to Spanish Texts, #57)


Qué genialidad ver cómo un pueblo entero se miente a sí mismo. Qué genialidad ver cómo Gabriel narra el maremágnum de personajes que no son más que gotas en un océano de literatura.
Jul 25, 2014


Elantris (Elantris, #1)


Hacía años que no leía fantasía, solo Martin, algún amigo y poco más. Aprovechando el Celsius di una oportunidad al género, y acerté de lleno. La sensación de vértigo no decae en ningún momento, la sensación de estar ante algo que merece la pena.
Aug 10, 2014

Brilla, mar del Edén


Es difícil. Igual que difícil habrá sido crear este universo. Difícil catalogar algo que te marca más que una novela, porque no es solo eso y sí lo es. Difícil encontrar historias, párrafos, con tanto eco. No sé definir Brilla, mar del Edén, solo que serán unas semanas que no olvidaré jamás.
Sep 21, 2014

Los años de peregrinación del chico sin color


Las palabras de Murakami son las olas pequeñas de las playas tranquilas. Hay un conflicto universal, una persona perdida. Luego todo es buscarse. E intentar ser feliz o infeliz, lo que cada uno quiera.
Oct 23, 2014

2001: A Space Odyssey (Space Odyssey, #1)


Asombrosos el paso del tiempo, los conflictos, las ficciones y las realidades. Mayor viaje, y mejor, complicado.
Nov 22, 2014

Réquiem por un campesino español


Cuentan que una vida no entra en cien páginas. Sender no resume algo así. Lo hace mejor, más: toda una época de nuestro país. Magnífica.
Nov 24, 2014


Os dejo con vuestras ilusiones, con vuestros reencuentros.

viernes, 19 de septiembre de 2014

Otoño

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Hay motivos para no publicar una novela en julio. Los hay, también, para que el paro baje o se vacíen las ciudades. No serás nadie arrancó en terreno pedregoso, en mal mes, con las estrellas del equipo lesionadas. Rubén, mi editor, y yo, confiamos en los juveniles para sacar adelante la temporada. Confiamos en la Semana negra de Gijón, en el Celsius de Avilés y en un pueblo entregado entre montañas y ciclistas. Y, los demás, con el runrún. Mal mes, amigo, nos decían.

Pero sacamos a los juveniles. Confiábamos en su entrenador (nuestra nueva distribuidora). Y subimos de categoría.

Tras dos meses de recorrido, No serás nadie acaba de llegar a su segunda edición. Dos meses, dos ediciones: vértigo. Comenzará ella la nueva temporada, y lo hará con caras nuevas. Mantendremos el bloque del año pasado, que gustó, pese a sus fallos, a propios y a extraños.

Aquí propios:


Aquí extraños:


En el equipo técnico, con pleno apoyo del presidente y el beneplácito de la grada, decidimos hacer un par de retoques en posiciones sensibles. Estamos convencidos que los nuevos fichajes harán de este equipo, de No serás nadie, una novela un poco más apetecible.



El primer partido será, de visitante, en Fuenlabrada.

2º Festival de Fantasía de Fuenlabrada

Día: viernes 26 de septiembre, de 18:00 a 19:00

Lugar: sala Hogwarts. Espacio joven "La Plaza", Fuenlabrada. (Tren: Fuenlabrada central)

Viajes al futuro, con Sergio R. Alarte, Víctor Valenzuela, Francisco Muriana y David Puertas

Una semana más tarde, la presentación en nuestro campo, en Vallecas. Con nuestra gente. El saque de honor, a punto de confirmarse, entusiasmará a muchos.

Presentación en Madrid

Día: viernes 3 de octubre, a partir de las 19:00

Lugar: FNAC de La Gavia. (Metro Las Suertes)

Y recordar: no os durmáis.

Os saluda,
Alberto.


 

La letra permanece © 2012

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