jueves, 31 de marzo de 2016

Algunas buenas ideas antes de empezar tu novela en Word

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Word es el programa por excelencia cuando quieres escribir. Es cierto que no es el único, que no es el más completo, que no nada, pero sí el más extendido. Aquí tenéis algunos trucos que podéis usar antes de empezar con tu proyecto.

CAMBIA LOS GUIONES POR RAYAS

Vale, seguro que lo sabes. Para los que no, por si acaso. Fíjate en las novelas que tienes por casa. Coge una, diez o cien: en los diálogos el símbolo que ves es algo más grande que el que ves al pulsar el guión en tu teclado. Pues bien, en castellano esas guiones largos se llaman rayas y se usan siempre, exceptuando cuando formamos palabras compuestas, en general. El resto: rayas. No es exactamente así, pero te ayudará. Por si acaso: https://es.wikipedia.org/wiki/Guion_(signo_ortogr%C3%A1fico)

¿Cómo se cambia?

MENÚ INSERTAR

SÍMBOLO ( a la derecha)


MÁS SÍMBOLOS

AUTOCORRECCIÓN


Allí, en reemplazar, escribe -, al lado, debajo de con, escribe esto —. Ahora, cada vez que quieras empezar un diálogo, lo harás bien. Si quieres usar el guión pequeño, en los casos que te he explicado antes, solo da al botón de retroceso (el que usar para borrar un caracter). Sin más.


CAMBIAR LAS COMILLAS INGLESAS POR LAS ESPAÑOLAS

Primero, asegúrate que sabes cuándo usar las comillas. Aquí el panhispánico: http://lema.rae.es/dpd/srv/search?id=SSTAZ5sDyD6h59vijX. Como ves, se usan primero las españolas « », luego las inglesas “ ” y luego las simples ‘ ’. Las que están en el ordenador, mejor ni verlas, casi.
Pues bien, para empezar el texto con buen pie, vete al mismo cuadro de autocorrección de antes y cambia < por « y > por », poco más.
¿Lo ves?

Ojalá os ayude esto un poco. Un saludo.

domingo, 7 de febrero de 2016

Ebiblio: uso y disfrute

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Llevo meses usando la plataforma digital pública de préstamos de libros. Nuestra biblioteca online, vaya. Con sus idas y venidas, con su cambio de empresa de por medio, ahora es una buena opción de leer gratis, con casi todas las novedades editoriales, durante el resto de nuestra vida. Y de una manera legal, apoyando a los creadores.

Pero no es tan fácil, carajo.

Lo primero, entrar en la web de tu Comunidad Autónoma (según el Ministerio, estas palabras van en mayúsculas). Por ejemplo: http://madrid.ebiblio.es/opac/


Lo segundo, tu usuario y contraseña. Tu usuario: el número de abajo de tu carné de biblioteca. Tu contraseña, la fecha que aparece en esa tarjeta sin las barras invertidas. Si no funciona, vete a tu biblioteca. Ojo, siempre hablo de la tarjeta de tu Comunidad, no la del Ayuntamiento.

Luego tienes el catálogo. Yo me lo tomo como las estanterías de unos grandes almacenes: una pequeña basura en el que El jardinero fiel está en Ciencia Ficción. Lo mejor es buscar lo que uno quiere o ir de sinopsis en sinopsis como cuando éramos adolescentes en la FNAC. Y todo funciona como con las bibliotecas convencionales, con sus tiempos, con sus limitaciones obvias, con sus veinte días y luego poder coger prestado el libro otra vez.

¿Cómo leer en esos veinte días?
  • En el navegador de tu ordenador o de tu Kindle. Jamás lo he usado.
  • Usando Adobe Digital Editions. Con este programa te descargas el libro, lo abres con él y lo transfieres a tu lector de libros electrónico. Funciona perfecto, solo tienes que abrir una cuenta en Adobe y en un minuto tienes tu .epub en tu lector, en la mejor versión posible. Tardas más quitando los banners de esas páginas tan azarosas, y lo sabes. Aquí un manual.
  • Leyendo en tu móvil. ¿Se puede? Sí. ¿Merece la pena? Mucho, te saca de dos apuros si no tienes lector o te gastas más de cinco pulgadas. ¿Cuál es el problema? El programa que puedes encontrar en las tiendas de Google o Apple es una enfermedad. Ni se te ocurra bajarlo: va todo lento, no hay opciones de visualización, nada: enfermedad: enfermedad. Pero hay otra gran opción, y gratuita, además: Pocketbook.

En esta aplicación simplemente introduces tu cuenta de Adobe, te bajas el libro desde la web de ebiblio (desde el propio móvil, no te hace falta el ordenador para nada), y te lo convierte él en .epub, sin quitar el DRM, sin bordear legalidad alguna. Lo bueno es que tiene todas las opciones que esperabas: cambio de brillo, modo noche, barra de estado, cambio de fuentes y de párrafos: todo. Y gratis. Y legal: perfecto.
Ojalá mis novelas estén allí pronto.
Ojalá esto le sirva a alguien.

Pronto mi nueva historia. Pronto podrás perderte, si quieres, en una caminata a la que jamás tendrías que haber ido.
Muy pronto.
Ya mismo.



viernes, 16 de octubre de 2015

Si pudiera

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Si pudiera recordar quiénes eran los que me tiraron la pelota de goma de la bola del mundo.
Si pudiera acariciar a la hermana de mi abuela, sorda, en su escaño.
Si pudiera guardar las últimas palabras de mi abuelo, o las de mi tío Luis, o lo que le escribí a Cruz justo antes de que nuestro perro le buscara en la tumba.
Si pudiera obviar lo que me costó aprobar canto o a dónde se fueron algunas amistades.
Si pudiera hacer desaparecer el dolor de la peritonitis.
Si pudiera eliminar las lágrimas que derramé debajo de aquel coche a dos calles de la mía o volver a escribir mi primera dedicatoria.
Si pudiera conseguirlo todo, no me importaría dejarlo atrás para saber la razón por la que llorabas tanto, hija, después de darte todos nuestros abrazos.
Si pudiera, hija.
Si pudiera.

miércoles, 7 de octubre de 2015

Segundas partes

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Dicen que se venden libros con el paso del tiempo. Uno va a las librerías y ve cómo las portadas cambian de lugar y los lugares cambian de portada. A veces, las circunstancias también cambian. Eso me ha pasado a mí hace unas semanas, y me hace apreciar, aún más, la literatura. Ya sabéis que la valoro como una gran herramienta para mirar atrás. Ahora mismo hay tres textos míos en la calle.
  
 No serás nadie, ya en su segunda edición.
      Quasar, con la segunda edición recién estrenada.

                                                          

        El amargo despetar, con buenas noticias aún por venir.

Dicen que se venden libros con el paso del tiempo. A mi nivel, eso parece, aunque las circunstancias cambien, o no lo hagan. Por cierto, vuelvo a La Gavia para acompañar a un buen amigo en su presentación.





miércoles, 3 de junio de 2015

Quasar

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Soy lector asiduo de ciencia ficción. De entre todos los autores, me quedo con Clarke. De entre todas las novelas, con la saga de El mundo del Río (aunque fuera de más a menos). Aparte recuerdo un 2011 en el que solo leí literatura catastrofista, apocalíptica y genesiática (relativas al inicio de las civilizaciones, se escriba como se escriba el adjetivo). Esa pasión la plasmé en mi primera novela.
Hace algunos meses me propusieron un intento para entrar en una antología de este género. Lo dudé, y lo hice porque siempre he creído que está por encima de mis posibilidades. Pero la vida de un relato es dudosa, y pude escribir Seiscientas preguntas. En estas páginas hablo sobre la relación entre un abuelo y su nieto en el primer planeta colonizado. Al final, como ya muchos me dicen, siempre acabo hablando de lo mismo: la dolorosa sensación de pérdida. Espero que no desentone entre mis compañeros y la maravillosa portada.
Se puede comprar ya en la página de la editora. 

Nos vemos.
En el espacio.

 

La letra permanece © 2012

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