viernes, 27 de diciembre de 2013

Pasado, presente y futuro

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Parte de mi familia es minera, y en mi pueblo aún se oyen conversaciones sobre penurias, amaneceres oscuros y caras oxidadas. Desde principios de los 90 parte de mi familia dejó de ser minera. Y el pueblo, la comarca, se ha ido transformando. Somos olvido, penuria y jubilados. Dentro de este paisaje existe un museo que fue siderurgia, carbón, cancha de baloncesto. Y ahora, museo. Y en el museo los olvidados, los jubilados y los que vamos allí porque sabemos que no hay lugar mejor en el mundo nos juntamos para compartir cultura. Y un 26 de diciembre, en un 2013, presenté allí mi amargo despertar. Se lo presenté a mi pasado, que es familia y partidos de baloncesto; a mi presente, que es la novela que muchos conocéis; y también a mi futuro, pues ese museo es y será mi casa.


Era jueves y era 26 de diciembre. Mi padre, que cree más en mí que yo mismo, su hermano, mi primo; todos me ayudaron a que la gente se enterara, pero mis previsiones eran negativas. Me daba igual: estar allí era ya el mayor de los regalos. Cuando llegó la hora se obró la magia: 45 personas me arroparon (mi tercera presentación con mayor asistencia). Y con ellos llegó Valentín, un buen amigo de la familia y profesor retirado. Más de media hora estuvo hablando de mi libro. Y lo hizo no porque la hubiera leído, sino porque la había estudiado. La desgranó en todas sus facetas (literarias, sociales, de inspiración, sentimentales...) y yo no pude más que quedarme anonadado y agradecido. Es difícil mantener el tipo, a veces. Lo que yo dijera ya poco importaba: soy solo un escritor jovencísimo. Al final vendí unos cuantos ejemplares (cuando, sin lugar a dudas, el valle de Sabero es el lugar en el que más amargos despertares hay en todo el mundo), firmé unos cuantos más y me despedí mirando hacia atrás agradecido por un sueño cumplido. Gracias a los que me habéis apoyado todo este año. Gracias.
Os saluda,
Alberto.



Aquí más fotos: Fotos del evento

Aquí mi pueblo: Santa Olaja de la Varga

domingo, 8 de diciembre de 2013

El 2013 y un Matarratas

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Desde septiembre del 2005 tengo un archivo en el que guardo todas mis lecturas. Podéis pensar que es un poco farragoso, pero mi memoria, volátil, necesita de estos experimentos digitales para no caer derrotada. Os pongo un ejemplo:

NOMBRE
111 Ziz Zag                                                        19 – 11 – 08
AUTOR
José Carlos Somoza
EDITORIAL
DeBolsillo
PRECIO
8
COMENTARIO
Que grata sorpresa. Un libro emocionante, que te hace necesitar leer una página más cada minuto. Grandes personajes (sobre todo la doctora), una impresionante historia y un lenguaje claro y acogedor. Somoza, seré un buen lector tuyo, gracias por firmarme el libro con ese ímpetu.
NOTA
9.5

Ya llevo 358 (las últimas compartidas en goodreads).

Esta mañana se me ha ocurrido compartir con vosotros algunas de las lecturas que han alcanzado un 9 o más este año (aunque estoy convencido de que ese número crecerá en diciembre, ya que tengo cinco libros en la cola de lectura, y son de Auster, Murakami y Julio Llamazares, tres de mis cinco escritores favoritos).

Antes he de decir una cosa: soy de notas altas, esa memoria que os digo solo procesa emociones intensas, de esas que suelen ser positivas. Si queréis discutir, hacerlo con ella. A mí dejarme leyendo. También encontraréis manías mías como lector, que son muchas y muy barriobajeras, pero que me hacen continuar el día a día sin caer en la locura. ¡Allá van!

307 La cápsula del tiempo  (Miqui Otero)                        23—02—2013
9.5
Estupenda novela de elige tu propia aventura. Ambiciosa en su forma y en su fondo. En todas las páginas hay algo que llama la atención, toda una obra de arte. Imprescindible.

313 Diario de un músico callejero (Jose Miguel Vilar-Bou) 26—03—2013
9
Libro de “viajes” sobre la experiencia de un amigo tocando ante desconocidos en Italia. Es estupenda su forma de narrar lo que le ocurre, tan cercana.

324 Invisible                    (Paul Auster)                                         09—06—2013
9
Lo mejor que he leído este año, y también mi libro favorito de Auster a partir de ahora (de los cuatro o cinco que he catado). Historia de historias, muy literarias.

332 El río del Edén        (José María Merino)                         16—07—2013
9.5
Excelente relato sobre el amor, el odio y las relaciones humanas. Personajes atrayentes, páginas en las que sientes deseo, odio, miedo, desesperación. Una obra maestra.

341 Tatami             (Alberto Olmos)                                     24—08—20113
9
Exquisito y apasionante, un viaje por el deseo y la conversación. Dominio de la lengua diferente y asombroso.


Como veis, una selección curiosa. Y que me ayuda a comprenderme a mí mismo, a mis gustos, que han ido cambiando con el paso de los años. Todas estas lecturas, seguro, tendrán su cabida en mis próximas novelas. Termino diciendo aquello de «qué bello es leer, maldita sea». Y os dejo con unas líneas sobre lo último que ha caído en mis manos.



CRÍTICA DE EL MATARRATAS, DE MAR CANTERO SÁNCHEZ

Ensalada de pasiones en el mundo rural

Hace unas semanas, mi editor decidió que El matarratas me iba a gustar. Y Rubén me conoce. El matarratas es una historia profunda, diferente. Profunda por la construcción de personajes, ya que ese es el objetivo principal de sus ciento ochenta páginas. Ángel, el protagonista, vuelve a su época de niño para explicar su presente. Diferente por los paisajes por los que desarrolla: un pequeño pueblo (no recuerdo la provincia al que pertenece) y la India.

            Mar Cantero Sánchez es novata en la editorial, pero no en el universo narrativo. Dicen de ella: nacida en Madrid, es escritora y coach. Articulista habitual en las revistas: COSMOPOLITAN, Psicología Práctica, y Piensa es gratis con más de un millón y medio de seguidores en redes sociales. (de Joaquín Lorente). Ha escrito también para Mente Sana (de Jorge Bucay), Integral, y ON Boutique. Ha publicado novelas: El árbol de los pájaros alegres (Finalista Premio Ellas); Los viernes, el paro duerme (Finalista Premio Ateneo Joven de Sevilla); y La viajera de la felicidad. Y los libros: Escribe para ser feliz; El viaje de las palabras; y Las palabras viajeras.

            Por último, necesito un párrafo para hablar de los diálogos, verdadera punta de lanza de la novela. No sé si habéis leído El Jarama, de Sánchez Ferlosio. Si lo habéis hecho, sabéis de lo que hablo. Si no, es una de las novelas fundamentales de la época franquista. En él se describe un día de veraneo en el río Jarama de muchachos madrileños de la época. Y sus diálogos son apasionantes, descarnados, duros, y muy reales. Así son los de El matarratas, igual, y solo por eso merece la pena ser leída.

Os saluda,
Alberto.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Mi #FFF

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Empiezo por el final. Eran cerca de las ocho, en la agonía de la tarde, cuando hablé con los organizadores del evento (Carmen, Sergio y Abel), a cada uno por separado. Y a todos les dije lo mismo: Madrid quiere eventos como este. Esforzaros en ir sacando, año a año, el FFF y el éxito vendrá solo. Porque Madrid quiere eventos como este.

Horas antes llegué a Fuenlabrada, junto a Sergio Moreno (http://elclubdelosinsomnes.blogspot.com.es/) y nuestras respectivas. Queríamos aprovechas el día. Yo tenía mucho miedo, ya que llevaba una semana malo y venía bajo mínimos al Festival (como muchos asistentes, como pude comprobar). Pero allí estábamos. Tras saludas al editor me senté a la primera charla, en la que Fernando Trujillo, Abel Murillo y otros que desconocía hablaban de la autopublicación. ¿Cuándo alguien te dice lo bueno que es un libro, tú le respondes a qué huele? Interesante y polémica.

La segunda parada era más complicada: ¿Jesús Cañadas o Somoza, Aguilera, Marín y Negrete? Bajé a escuchar al bueno de Cañadas (al que le compré el libro pero que no vi para que me lo firmara), y nos contó sus aventuras por la tierra de Lovecraft. Muy suyo, como siempre. Pronto te veo entre tus páginas (ir a Alemania me sale peor).



Como terminó pronto, subí a la sala principal a ver a esos cuatro amigos hablar de sus cosas. La reflexión que trascendió al encuentro era el posible declive de las ventas de la ciencia ficción.


Mi siguiente paso fue escuchar al Rey Trasgo y sus secuaces. Se les veía orgullosos de sus trabajos. Y parece que no es para menos. Debido a mi fobia a lo inacabado, esperaré a los cinco libros para el disfrute (aunque ya leí el primero y no sé yo si la impaciencia podrá conmigo).


Luego vino la comida, en la que más de 170 personas hablamos y comentamos todo lo que estaba ocurriendo, que no era poco. Pude hacerlo con Somoza, la gente de Kelonia, Hello Friki o Alfonso Zamora. He aquí los culpables. Aplausos y Heavy Metal, como debe ser.


Ya por la tarde esperamos a que viniera Loureiro. Yo disfruté mucho con sus dos primeras novelas, y la cuarta está en casa. Según lo que dijo, sus anécdotas y casualidades, su pasajero tiene pinta de tener mucha magia dentro. No dudé en ir después a ver a Sofía Rhei, a escuchar su clase sobre creación de mundos. Más maestra que muchos de nosotros. Su sonrisa cautiva. Cómo lo hará.




Luego vino nuestra charla, la de autores de Nowe. Siempre es un gusto escucharos, compañeros. Veamos qué nos depara el futuro. Que me quiten lo bailao, digo yo.


Tenéis muchas más fotos de nuestro evento en el Álbum de José Luis (pinchar para verlas).
Termino como empecé: Abel, Carmen, Sergio: esto es solo el principio. Gracias por el trabajo. Una pena no haber ido a la sala a oír a los grupos, pero mi salud me lo impedía (gracias a ella he empezado a escribir esto a las siete de la mañana. Que Dio me asista).
Os saluda,
Alberto.

sábado, 19 de octubre de 2013

Paisaje

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Hace unos días cambió mi vida. Eso es una obviedad: la vida cambia, segundo a segundo. Al menos, nos acerca un poco más a la muerte. Gracias a un buen amigo me enteré de un curso que se hacía en un pequeño pueblo palentino: Tabanera del Cerrato. En él iban a hablar del paisaje en la literatura, y el mentor de tal curso era mi escritor favorito: Julio Llamazares. Tardé poco en decidirme.



El pueblo vino negro a mis ojos. Era ya bastante tarde el viernes cuando llegamos. La luz del día lo transformó: en lo alto, un centenar de casas se agolpan cerca de una enorme y vacía plaza y de una iglesia que es casi catedral (lo que habla de la cantidad de gente que debía de haber hace unos siglos por allí). La parte baja es más interesante: casas viejas mueren solas; y no lo hacen de sopetón: caen poco a poco al suelo. Es lo que tiene el adobe. La muerte es bella en muchos casos.

El curso transcurrió tranquilo, entre las palabras de Llamazares sobre su visión del paisaje y los comentarios de los diez o doce que allí estábamos. Curioso la mezcla: gente del pueblo, palentinos, guitarristas costarricences, escritores, maestros... Cada uno separado en la vida pero unidos, como diría Llamazares, por una misma longitud de onda.



Ese fin de semana cambió mi vida. Qué bonito es decirlo. Qué bonito es vivirlo. Gracias a la Universidad Rural del Cerrato. Gracias Julio. Gracias compañeros. Os saluda,
Alberto.



jueves, 10 de octubre de 2013

El tamaño sí que importa

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Hacía calor en el norte cuando Marcelo Luján me invitó a participar en su evento literario. En el bar "Los diablos azules", muy cerca del metro de Tribunal, reunía allí a un grupo de personas dispuestas a escuchar, a escribir y a leer.

Miércoles. Con una semana atrás muy complicada por tema de trabajo y estudios, con otros dos días intensos por delante en el colegio y con muchas cosas por hacer, llegué allí cansado. Cansado de verdad, y con tres heridas en la boca de la ansiedad que me provoca las cosas que os he dicho arriba. No era mi mejor momento. Pero todo cambió. Cambió, porque ese bar cambia. La magia que tan poca hay la viví ayer.

Éramos unas veinte personas allí. Sentados y tranquilos, éramos unas veinte personas allí. Subí, conté tres ideas de las que me se pasan ahora por la cabeza (y que nunca comparto por las redes por una simple razón: cada vez estoy más harto de leer estupideces en ella y no quiero ser yo el que fomente tal asquerosidad), leí dos relatos míos a los que tengo mucho cariño y el capítulo 0 de "El amargo despertar". Era un bar, pero todos callaban y todos atendían. Estupendo.



Luego dejé una frase: "la última vez que te vi, ya estabas muerta". En veinte minutos solo hubo sonidos para el lápiz y algún que otro comentario. Luego les tocó subir al escenario a leer lo escrito. Lo hicieron Jesús (que me compró el libro: gracias), Marta, Diego (que ganó con un 9), María, Alberto, Luis, Esther, Mario, ¿Doni? (un argentino al que no entendí el apodo), Lucía y José Luis (el mío padre). Hubo de todo, pero me sorprendí del nivel que allí había. Luego Diego subió a por su regalo (unisex y de unos treinta centímetros) y nos despedimos. 

Todas las fotos del evento (que merecen la pena ver) están aquí, a buena calidad. Gracias papá, de nuevo, por el apoyo y el trabajo. Ahora te toca currar de verdad en el pueblo.


Más tarde dormí. Y ahora os dejo esto. "Diablos azules", Marcelo: volveré. Gracias por vuestro apoyo y cercanía.
Os saluda,
Alberto.

 

La letra permanece © 2012

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