sábado, 14 de julio de 2018

Vuelve uno de los grandes

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Estamos de enhorabuena. Hoy, un buen puñados de editoriales están apostando por el género, y otro buen puñado de lectores arriesgan sus euros con solo ver su nombre. Cuando esta situación era solo un sueño, hace no muchos años, José Miguel Vilar—Bou había escrito novelas tan notables que lo segundo que suelo hacer cada vez que hablo con un editor es si alguna vez había leído Alarido de Dios, por si tuvieran el valor de reeditarlo. Sería un éxito rotundo hoy en día.
A lo que vamos. José Miguel acaba de escribir lo siguiente en su Facebook:

Hace un año me encontré en el suelo de un centro comercial esta libreta. Alguien la había perdido y estaba por estrenar. Al hojear sus páginas en blanco pensé que sería bonito llenarlas, pero ¿con qué? Yo llevaba mucho tiempo sin escribir y estaba en paz con eso. Pero curiosamente, como si este encuentro casual hubiese abierto algún tipo de espita en mí, a los pocos días me descubrí garabateando unos versos en la primera de esas hojas. O más bien una reflexión, una meditación, no sé. En todo caso algo que se me escapó del cuerpo sin verlo yo venir. A ese le siguió otro, y otro. Yo no era consciente de llevar todo ese caudal acumulado dentro. Sin esfuerzo, sin lucha, a lo largo de un año la libreta se fue llenando hasta la última página de poesía: La forma más pura, esencial de escritura. ¿De dónde salieron estos versos, esas imágenes? Creo que son la sustanciación de las lecturas, vivencias y reflexiones de estos últimos años. La parte visible de un proceso íntimo de búsqueda. Quizá tiene sentido juntarlos en un libro, al que he titulado “Puro ser”. Lo he autopublicado en Amazon al menor precio que el formato digital permite para que esté a disposición de quienes sientan curiosidad por mi trabajo. Aquí los dejo. Por supuesto, se agradece la difusión:

 
Yo solo soy un mandado. Jose, por favor, estate en paz, pero estate en paz escribiéndo(nos).

Sed felices.

viernes, 29 de junio de 2018

Quasar 3, de vuelta a lo imaginario.

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Quasar es ambición de unos pocos, trabajo de unos pocos, ilusión de unos pocos, victoria de unos pocos. Ellos saben quiénes son. Luego algunos privilegiados estamos teniendo la suerte de participar en algo que es, en esencia, suyo. 
A los lectores, posibles y reales, os presento a Ulises. Ulises es el título de la historia que he querido contar, el nombre del protagonista que me ha querido acompañar. Ulises es Ulises porque no puede llamarse de otra manera. He intentado que todo tenga un significado aquí. La idea del relato surge de algo simple: la necesitad de escapar de una ciudad que no quiere que te vayas, que no te va a dejar, que se va a reír de ti cuando lo intentes. 
Mi intención es que cuando escuches la carcajada de su antagonista te preguntes de qué lado estás. Porque no solo somos lo que decimos, nos posicionamos con lo que hacemos. En el relato verás otros ejemplos de huidas: son todos reales. Son palabras reales; lugares y gentes reales.
Hay muchas maneras de vivir.
Piensa qué será de ti si eliges transformarte. Piensa en ese sueño que todo el mundo te quiere hacer olvidar.
Quasar, elevado al cubo.

viernes, 14 de octubre de 2016

Los hombres van y vienen, pero La Tierra se reedita.

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Suelo decir que escribo para no olvidar. Luego, que los lectores no olviden lo que yo he escrito es ya una ilusión pantanosa. Suelo decir, también, que comencé El amargo despertar tras leer una decena de novelas apocalípticas en un par de meses (o genesiáticas, según se mire), hasta convertirme en un adepto. Ser un fanático y ver un barrio a medio hacer o a medio morir al lado de mi casa fueron los únicos ingredientes de esa historia pasada.
Y de todos esos pedidos a Cyberdark llenos de novelas a punto de desaparecer, La Tierra permanece fue, de lejos, la que más me gustó, el único de entre todos los libros de mi biblioteca, junto con un viejo Señor de los anillos, del que me he encariñado como mero objeto físico. Quizá su portada, su aspecto endeble, su Ash. 
Hace unos días se ha reeditado para convertirse desde ya en mi regalo de veinticuatro euros tipo. Yo me pondré de inmediato con la nueva traducción, a recordar que una vez me enamoré de un libro.

P.D.1. Sí, este blog se llama así por algo.
P.D.2. ¿Qué hago en mi biblioteca: junto los dos volúmenes o llevo el viejo tras los Aldiss o los Bradbury y el nuevo al lado de Čapek o Bester?
P.D.3. Alejo, si una vez lees esto, ¿conoces Mundo Desierto, de Andrevon?  

  
 

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