...que no del escritor, que es mucho decir.
Primero pediros perdón por la tardanza en publicar una nueva entrada (como veis abajo, leer he leído bastante estos meses). El verano, ya sabéis, hace que el mundo editorial coja un merecido respiro, y nosotros con ellos. Os aseguro que en los próximos meses las noticias llegarán por si solas. La novela está a dos amaneceres de su publicación, estoy a la espera de la resolución de dos concursos en los que he participado y, además, está previsto una publicación sorpresa de la que pronto os daré más detalles.
Ayer mismo tuve una charla interesante con un buen amigo (vaya, quizás el más cercano de todos ellos) sobre este oficio, el de escribir. Él ya está metido de lleno en la locura de juntar letras. Ahora le falta el penúltimo de los pasos: el de publicar la primera de sus novelas.
Los pasos son, por suerte, diversos: publicación convencional, coedicción, autoedicción, edición online... Todos tienen sus pros y sus contras, desde luego, pero de eso no quería hablar esta tarde. Todos ellos, sin excepción, requieren de un esfuerzo titánico del autor en cuestión. Entre los que apenas hemos asomado la cabeza en esta pequeña ratonera sabemos que, con la ayuda de pequeños locos que han confiado en nosotros, tenemos que remar todos hacia el mismo horizonte. Comentas, publicas, discutes, pides ayuda, la das, revisas, vuelves a pedir ayuda, la das mil veces, te amargas, te consuelan, vuelves a escribir, lo revisas, revisas lo de otro, y lo de otro, y lo tuyo lo revisan otros, y así día tras día. Día tras día. Escribir cansa, agota. Los efectos colaterales destruyen a cualquiera. Y feliz dejas que te superen.
Por las mañanas, por desgracia, la ratio de mi clase sube un treinta por ciento, trabajas más horas, cobras menos. Y ríes. Al menos un poquito todos los días.
No dudéis: el trabajo es arduo. Os saluda,
Alberto.
en
17:40
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Del oficio de escribir...
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Alberto González
en
23:20
miércoles, 11 de julio de 2012
Semana Negra 2012
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Alberto González
El mundo literario va más allá de los libros, como no. Detrás de cada párrafo hay un autor que sueña, que trabaja, que suda. Es posible que nos de igual por completo el carácter, la forma de ser o los prejuicios de estas personas, pero es bien cierto que todos ellos, quizás por su locura o su extravagancia, merecen la pena el ser conocidos. Sobre todo cuando hablan de lo suyo.
Gijón es mi ciudad favorita, no puedo negarlo. Tengo el placer de visitarla cada año desde hace muchos, cosa que espero poder repetir el resto de mis días. La Semana Negra une ambas cosas y las mezcla en un cóctel explosivo. Y tengo la gran suerte de vivirlo desde muy dentro ya que: gracias a personas como Cristina Macía, Paco Taibo o Natalia Calvo, unos pocos privilegiados tenemos la suerte de compartir un curso de escritura durante toda una semana. Este año hemos tenido la suerte de contar con Marcelo Luján, Laura Muñoz, Juan Ginot, Juan Miguel Aguilera y Rafael Marín como profesores. Poco más puedo decir. Más abajo os dejo algunas míseras instantáneas de estos días (¿reconocéis a Ana María Matute o a Ignacio Escolar?).
Os saluda,
Alberto.
P.D. Pronto os podré mostrar algo interesante de El amargo despertar.
en
22:45
lunes, 28 de mayo de 2012
Literatura maestra (y un video)
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Alberto González
El mundo de la Literatura y de la Maestría (dícese de todo lo que rodea a la escuela) siempre ha estado muy unido. Hablo y hablo con compañeros, pedagogos, ciudadanos, padres y niños sobre cómo hacer que un niño lea y disfrute leyendo (que son dos cosas muy distintas). Es evidente que el hecho de leer aporta una competencia fundamental a los alumnos, que es la de comprender el mundo que le rodea. Pero leer por diversión es un hobby y no sé si lo tratamos como tal. ¿Escribiré algún día una teoría sobre el tema? De tanto hablarlo, creo que sí.
Pero aquí, desde luego, no será. Quiero aconsejaros una serie de libros que, de un modo u otro, tienen como protagonista a un maestro o a una maestra. Empezaré con el último que he leído: Botchan, de Soseki Natsume. Gracias a la editorial Impedimenta podemos disfrutar de un clásico de la literatura japonesa, en donde un profesor extravagante y lleno de contradicciones intenta sobrevivir en un colegio de provincias. Llama la atención que, siendo un libro del sXIX, pedagógicamente habla de las dudas y los movimientos escolares que ocurren día a día en nuestros colegios.
Pero aquí, desde luego, no será. Quiero aconsejaros una serie de libros que, de un modo u otro, tienen como protagonista a un maestro o a una maestra. Empezaré con el último que he leído: Botchan, de Soseki Natsume. Gracias a la editorial Impedimenta podemos disfrutar de un clásico de la literatura japonesa, en donde un profesor extravagante y lleno de contradicciones intenta sobrevivir en un colegio de provincias. Llama la atención que, siendo un libro del sXIX, pedagógicamente habla de las dudas y los movimientos escolares que ocurren día a día en nuestros colegios.
Recuerdo lejano tengo del Diario de un profesor novato, de Michael Barlow, que narra la misma experiencia que Botchan, pero desde un punto de vista no tan esperpéntico pero sí más humano y pedagógico.
Para finalizar (y dejándome atrás varias novelas interesantes), quiero hablaros de uno de mis libros favoritos: Historia de una maestra, de Josefina Aldecoa. Nos da una visión en conjunto en muy pocas páginas de lo que es el amor por este trabajo y el amor por la juventud. También narra las peripecias de una maestra republicana en esa etapa histórica y en las posteriores. Imprescindible para todos.
Y el vídeo, el que he podido montar de la primera presentación de mi novela novel. Un recuerdo inolvidable que compartí con Helena Ramírez y sus Crónicas de la Magia Sellada. Es un resumen de quince minutos de algo que duró aproximadamente una hora y media. Pásate por casa si quieres verlo entero, merece la pena.
Os saluda,
Alberto.
en
15:55
miércoles, 25 de abril de 2012
Un buen momento
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Alberto González
El Amargo Despertar es una novela post-apocalíptica. Descubrí el género hace más de cuatro años, cuando El Día de los Trífidos vino a mí. Me encandilé de muchas de sus virtudes y, sobre todo, del ambiente generado por Wyndham. Nunca se me había pasado por la cabeza encontrarme en medio de una ciudad desolada, y con la única ayuda de uno mismo. Al instante abrí un debate en uno de los foros en los que participaba preguntando por lo que acaba de descubrir, y el mundo que se abrió ante mí fue espectacular. De todos esos libros (de los cuales hablaré más adelante) recuerdo con cariño La Tierra Permanece, un verdadero relato de superación personal.
Pero no voy a hablar ahora del pasado, sino del presente, citando dos novelas que están dando mucho que hablar: Fin, de David Monteagudo (increíble la cantidad de mensajes contradictorios que sobre esta novela se pueden encontrar en la red) y La Tierra Silenciada, de Graham Yoyce, una apuesta arriesgada de una editorial como Plaza y Janés. Me encantaría que El amargo Despertar, la cual soporta la misma base que estas dos controvertidas novelas, consiga, al menos, un poco de su estatus. Quién sabe.
Os saluda,
Alberto.
Pero no voy a hablar ahora del pasado, sino del presente, citando dos novelas que están dando mucho que hablar: Fin, de David Monteagudo (increíble la cantidad de mensajes contradictorios que sobre esta novela se pueden encontrar en la red) y La Tierra Silenciada, de Graham Yoyce, una apuesta arriesgada de una editorial como Plaza y Janés. Me encantaría que El amargo Despertar, la cual soporta la misma base que estas dos controvertidas novelas, consiga, al menos, un poco de su estatus. Quién sabe.
Os saluda,
Alberto.
en
20:01
martes, 24 de abril de 2012
Anobii
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Alberto González
Los más avispados habrán visto que al final de mi blog tengo una estantería (sí, como la de mi casa). En ella van apareciendo mis últimas lecturas, las cuales voy actualizando sin demora. Cada vez que leo un libro, podéis ver una pequeña idea de lo que pienso del mismo y también encontraréis lo que estaré leyendo en ese momento. Los que entráis al blog desde el móvil, solo tenéis que poner la versión web para encontraros también con lo que os estoy comentado.
Desde septiembre del 2005 estoy escribiendo en un documento de texto un cuadro por cada libro que he leído. Allí pongo el título, el autor, la editorial, el precio, el día el cual lo termino, un breve comentario y una nota numérica entre cero y diez (doscientos sesenta y cuatro volúmenes he leído desde esa fecha). Cuando descubrí Anobii lo asocié de inmediato a mi costumbre y no me costó nada el añadido. Tiene otras ventajas como compartir lo que os digo por las redes sociales pero también tiene cosas por mejorar, como por ejemplo el darnos una serie de libros similares a alguno que estás visitando (en el sentido de si te gusta La Carretera te gustará El Día de los Trífidos o...El Amargo Despertar).
Entrar en Anobii.com, ¡aceptar el desafío!
Os saluda,
Alberto.
Desde septiembre del 2005 estoy escribiendo en un documento de texto un cuadro por cada libro que he leído. Allí pongo el título, el autor, la editorial, el precio, el día el cual lo termino, un breve comentario y una nota numérica entre cero y diez (doscientos sesenta y cuatro volúmenes he leído desde esa fecha). Cuando descubrí Anobii lo asocié de inmediato a mi costumbre y no me costó nada el añadido. Tiene otras ventajas como compartir lo que os digo por las redes sociales pero también tiene cosas por mejorar, como por ejemplo el darnos una serie de libros similares a alguno que estás visitando (en el sentido de si te gusta La Carretera te gustará El Día de los Trífidos o...El Amargo Despertar).
Entrar en Anobii.com, ¡aceptar el desafío!
Os saluda,
Alberto.
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