miércoles, 12 de septiembre de 2012

Del oficio de escribir...

...que no del escritor, que es mucho decir.
Primero pediros perdón por la tardanza en publicar una nueva entrada (como veis abajo, leer he leído bastante estos meses). El verano, ya sabéis, hace que el mundo editorial coja un merecido respiro, y nosotros con ellos. Os aseguro que en los próximos meses las noticias llegarán por si solas. La novela está a dos amaneceres de su publicación, estoy a la espera de la resolución de dos concursos en los que he participado y, además, está previsto una publicación sorpresa de la que pronto os daré más detalles.
Ayer mismo tuve una charla interesante con un buen amigo (vaya, quizás el más cercano de todos ellos) sobre este oficio, el de escribir. Él ya está metido de lleno en la locura de juntar letras. Ahora le falta el penúltimo de los pasos: el de publicar la primera de sus novelas.
Los pasos son, por suerte, diversos: publicación convencional, coedicción, autoedicción, edición online... Todos tienen sus pros y sus contras, desde luego, pero de eso no quería hablar esta tarde. Todos ellos, sin excepción, requieren de un esfuerzo titánico del autor en cuestión. Entre los que apenas hemos asomado la cabeza en esta pequeña ratonera sabemos que, con la ayuda de pequeños locos que han confiado en nosotros, tenemos que remar todos hacia el mismo horizonte. Comentas, publicas, discutes, pides ayuda, la das, revisas, vuelves a pedir ayuda, la das mil veces, te amargas, te consuelan, vuelves a escribir, lo revisas, revisas lo de otro, y lo de otro, y lo tuyo lo revisan otros, y así día tras día. Día tras día. Escribir cansa, agota. Los efectos colaterales destruyen a cualquiera. Y feliz dejas que te superen.
Por las mañanas, por desgracia, la ratio de mi clase sube un treinta por ciento, trabajas más horas, cobras menos. Y ríes. Al menos un poquito todos los días.
No dudéis: el trabajo es arduo. Os saluda,
Alberto.

2 comentarios:

Helena Ramirez dijo...

Escribir agota, pero admitámoslo, a los que nos pica ese bicho, no podemos pasar mucho tiempo sin hacerlo y por suerte contamos con gente para ayudarnos cuando lo necesitamos ;)

Y creo que sé cuál esa publicación sorpresa xD (o ando muy errada, que también podía ser xD).

Alberto González dijo...

Cuando la historia avanza te da un cosquilleo precioso... Ese regalo es el que piensas, sí ;)

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